Proyecto repone lógica del voucher en la educación parvularia

15 Diciembre 2020

Según investigadoras, la iniciativa promueve un mercado educativo en la educación inicial, lo que genera segmentación y deterioro de la enseñanza pública.

El 5 de noviembre de 2020 se aprobó en general, en la Cámara de Diputados, el proyecto de ley (boletín 12.436) que crea un subsidio para los niveles medios (2 a 4 años) de la educación parvularia. Ello, en medio de un llamado público hacia las/os diputadas/os, de parte de una de las agrupaciones más relevantes de este nivel -EVEP Inicial-, a rechazar esta iniciativa, bajo el eslogan “La Educación Parvularia No Se Vende Se Defiende”.

La propuesta gubernamental, ingresada el 5 de marzo de 2019, pretende crear una subvención por asistencia (voucher) de niños y niñas de 2 a 4 años que atienden: salas cunas y jardines administrados por municipios/Servicios Locales o fundaciones privadas; escuelas públicas y particulares subvencionadas; y salas cunas y jardines particulares pagados. Todos estos establecimientos deben cumplir requisitos de gratuidad, no lucro y contar con el reconocimiento oficial o autorización de funcionamiento.

El valor unitario mensual de la subvención base, señala el texto, dependerá de la extensión de la jornada, la que podrá ser parcial o completa. La jornada parcial será de cinco horas diarias ininterrumpidas y tendrá un valor de 5,337 U.S.E. (unidad de subvención educacional) y la jornada completa de once horas diarias y su valor será 8,539 U.S.E. En la jornada completa, ocho horas deberán destinarse al servicio educativo y tres al cuidado de los párvulos.

En el caso de la subvención especial por vulnerabilidad, corresponderá a párvulos prioritarios o preferentes según lo que determinen los criterios que establece la ley.

La subvención por vulnerabilidad, detalla el proyecto, será de 0,834 U.S.E. para los párvulos prioritarios y de 0,417 U.S.E. para los preferentes en jornada completa y en jornada parcial de 0,521 U.S.E. para los párvulos prioritarios y de 0,261 U.S.E. para los párvulos preferentes.

La subvención de apoyo a las necesidades especiales, según resalta la iniciativa, beneficiará a párvulos de niveles medios diagnosticados con discapacidad o déficit en su desarrollo psicomotor y su valor será de 2,428 U.S.E. Estas subvenciones se pagarán de acuerdo a la asistencia promedio tal como lo establece el DFL 2 de 1998, del Ministerio de Educación, para la subvención escolar.

Constatar que, a fines de noviembre de este año, el proyecto tuvo un importante revés en la comisión de educación de la Cámara, pues se reemplazó el subsidio según asistencia por un financiamiento de acuerdo a la matrícula del establecimiento y se excluyó la posibilidad que establecimientos particulares pagados pudiesen recibir este subsidio.

Sobre la iniciativa, las expertas en educación Alejandra Falabella, Constanza Correa Mautz y Ximena Poblete Núñez, opinaron en Ciper que “leer el proyecto de ley produce un déjàvu con la reforma educacional de los años 80, debido a que implica dar origen a un cuasi-mercado en la educación inicial, aunque por cierto incluye nuevas regulaciones”.

Principales riesgos del proyecto

Según las académicas anteriormente nombradas, que además participan de un proyecto de estudio sobre las políticas de la Educación Parvularia en Chile, existen tres riesgos en la propuesta del actual gobierno:

En primer lugar, al crear un cuasi-mercado, el nivel inicial puede experimentar los mismos problemas que el resto del sistema educativo. “El proyecto abre la posibilidad de aumentar aún más la fragmentación del nivel, por medio de la expansión del sector privado, sin –nuevamente- otorgarle prioridad ni fondos basales a la educación pública. Además, aunque se prohíbe el lucro, se les permitirá a los sostenedores privados arrendar el inmueble del establecimiento, lo que hace difícil controlar efectivamente que todo el financiamiento sea invertido en los centros educativos”, relevaron.

Segundo, el proyecto aumenta el financiamiento por niño en contraste con lo que reciben actualmente los jardines VTFs (administrados por terceros o Vía Transferencia de Fondos), lo que es necesario. No obstante, propone crear un subsidio por asistencia, “lo que precarizaría aún más la gestión de los centros debido a que la asistencia es inestable, especialmente en los meses de invierno y verano, siendo los más afectados los establecimientos que atienden a niñas y niños más vulnerables y que se encuentra en zonas rurales”, enfatizaron. Para las expertas, sería un avance si se estableciera un financiamiento según el número de párvulos matriculados, en vez de un cálculo según asistencia, pero “se mantendría una inestabilidad en la gestión año a año según la captación de matrícula y se introduce una lógica de competencia entre establecimientos”, advirtieron.

Tercero, los jardines infantiles y salas cunas tienen una cultura y modo de operar pertinente a la primera infancia que es distinta de la lógica escolar. Un riesgo importante de este proyecto es la escolarización temprana, porque “significa que desde los 2 años podrían ser atendidos en establecimientos escolares y eventualmente los jardines infantiles (no adjuntos a un colegio) podrían desaparecer”, señalaron. De este modo, recalcaron las investigadoras, “Chile sería un caso inédito, pues dentro de los países de la OCDE, no existe ninguno que acepte que niños y niñas de esa edad sean atendidos dentro de establecimientos escolares”. En este sentido, el ejecutivo incorporó una indicación al respecto, en que hace obligatorio que los establecimientos escolares tengan un/a director/a o coordinador/a del ciclo de educación inicial.

Alejandra Falabella, Constanza Correa Mautz y Ximena Poblete Núñez, destacaron que “aumentar los recursos en educación inicial es necesario y urgente, pero no a través de este esquema de financiamiento. Chile tiene una historia de mercados escolares y de escolarización en los niveles de transición. El proyecto de ley utiliza estas fórmulas que han fracasado en el sistema escolar, para ser empleadas en la educación inicial. Tenemos que aprender de lo ocurrido y no repetir estos errores”.

Pensar un sistema integral de educación inicial, según las expertas, “involucra fortalecer un sistema público de educación parvularia, que sea inclusivo, participativo e innovador, y que ponga al centro del mismo una pedagogía del juego, acorde con este nivel. Para ello es necesario contar con un sistema de financiamiento basal, estable, no dependiente de la asistencia de los niños/as, que involucre los nuevos Servicios Locales de Educación Pública, y que la atención de los bebés y niños hasta los seis años de edad se desarrolle en salas cunas y jardines infantiles, autónomos del sistema escolar”.
 


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